Naciste entera, pero te enseñaron por partes

Naces, y un mundo se abre ante tus pies.
Tan vasto, tan lleno de posibilidades, tan nuevo…
Pero tus ojos —aún limpios— aprenden a mirar desde los ojos de otros.
Te enseñan cómo interpretar la vida: qué es bueno, qué es correcto, qué se espera de ti.
Te visten con creencias, palabras, normas y silencios que no elegiste.
Y tú, tan dispuesta a encajar, tan ávida de amor, aprendes a obedecer lo que ni siquiera comprendes.

Poco a poco, partes de ti se apagan.
Dejas de dibujar soles violetas porque el sol «es amarillo».
Dejas de preguntar “¿y si…?” porque “hay cosas que no se cuestionan”.
Dejas de bailar cuando nadie más lo hace.
Y ese cuerpo, que un día fue danza, voz y ternura, se vuelve jaula de exigencias.

Pero tú no eras solo un cuerpo.
No eras solo una hija, una estudiante, una buena chica.
Tú eras alma.
Eras conciencia.
Eras fuego y deseo y verdad.

Y todavía lo eres.


Quizá por eso, ahora que has crecido, algo dentro de ti se siente incómodo, desconectado, incluso triste
No es que te falte nada.
Es que estás intentando alcanzar tus sueños con herramientas que nunca fueron tuyas.
Y lo que una vez te mantuvo a salvo, hoy te limita.
Porque para recordar quién eres, no basta con revisar lo que te dijeron…
Hace falta abrir espacio para lo que tu alma siempre supo.


¿Qué parte de ti dejaste de escuchar para ser aceptada?


Práctica para ti

Pon tu mano en el corazón, cierra los ojos un instante y pregúntate:
“¿Lo que estoy sintiendo ahora… es mío, o heredado?”
Permite que tu cuerpo responda sin palabras.

Ahora que sabes esto, puedes elegir.
No para culparte, ni para intentar hacerlo perfecto, sino para volver a ti con más verdad.
Puedes empezar por lo más sencillo: escuchar tu voz antes que repetir la heredada.
Dejar de forzarte a encajar donde ya no cabes.
Decidir quién quieres ser, más allá de quien te enseñaron a ser.

No será de un día para otro.
Pero cada acto pequeño que elijas desde tu verdad —aunque tiemble—
es un paso hacia casa.
Y ese camino, sí, siempre está abierto para ti.

Compartir Entrada: