Volver al presente cuando la mente se escapa: la elección que transforma

Hay días en los que la mente no se calla.

Saltamos de pensamiento en pensamiento como quien cambia de canal sin encontrar algo que realmente le haga sentir. Recordamos lo que no fue, proyectamos lo que podría ser, y en medio de ese ruido, olvidamos lo más simple: respirar aquí, ahora.

Puede que tú también lo hayas sentido: ese cansancio mental que no viene del cuerpo, sino del alma. Esa necesidad urgente de detener el mundo para poder escucharte. Porque sabes que hay algo dentro de ti que necesita ser mirado… con suavidad, sin juicio.

No estás sola.

Hoy te invito a caminar juntas por este artículo como si estuviéramos descalzas sobre la arena, sintiendo cada paso. Vamos a recordar que no viniste a controlar tu mente, sino a volver a ti, a ese espacio sagrado donde habita tu paz.

1. La mente que huye: ¿de qué estás escapando?

Cuando la mente está agitada, suele haber una emoción negada detrás.
La mente corre cuando el corazón aún no ha sido escuchado.

Desde la perspectiva de la Bioneuroemoción, toda agitación mental tiene un componente emocional inconsciente. Lo que no reconocemos se repite, lo que no aceptamos se proyecta. La ansiedad es, muchas veces, una alarma que nos dice: «Algo necesita ser sentido.»

No se trata de controlar tus pensamientos, sino de observarlos con compasión y hacerte una pregunta poderosa:

¿Qué parte de mí está pidiendo ser vista?

2. Respirar es regresar

La respiración consciente es un puente entre el cuerpo y la mente.
Entre el ego que quiere huir y el alma que quiere quedarse.

Cada vez que respiras de forma profunda y presente, estás recordando quién eres más allá del pensamiento.
Estás bajando la frecuencia del miedo (según David Hawkins) y elevándola hacia la neutralidad, la aceptación o incluso la paz.

Te propongo una práctica sencilla:

Cierra los ojos. Inhala contando 4… mantén 4… exhala 6.
Hazlo 3 veces. No necesitas más. Solo presencia.

La Influencia del Entorno

El entorno en el que nos encontramos también juega un papel crucial en nuestra capacidad para calmar la mente. Rodearse de naturaleza, por ejemplo, tiene un efecto calmante probado científicamente. Un paseo por el parque o una caminata en el bosque no solo nos proporciona aire fresco, sino que también nos permite desconectar de las distracciones y centrarnos en el aquí y ahora. Además, mantener nuestro espacio personal limpio y organizado puede reducir el estrés y crear un ambiente propicio para la calma mental.

El Poder de la Visualización Positiva

La visualización positiva es otra técnica poderosa que puede ayudar a enfocar la mente en lo positivo. Al imaginar escenarios donde nos sentimos felices, exitosos o en paz, podemos entrenar nuestro cerebro para seguir estos patrones de pensamiento. Al visualizar nuestros logros y metas en lugar de nuestros miedos y fracasos, nos damos permiso para soñar en grande y trabajar hacia esos sueños con confianza renovada.

Cultivar Relaciones Positivas

Las relaciones que mantenemos también impactan significativamente en nuestro bienestar mental. Rodearnos de personas que nos apoyan y nos elevan es vital para mantener una perspectiva positiva. La comunicación abierta y honesta con amigos y familiares nos proporciona una red de apoyo que nos ayuda a enfrentar los desafíos con optimismo. Además, al ofrecer nuestro apoyo a los demás, fomentamos un ciclo de positividad que beneficia a todos.

3. La gratitud no es positivismo forzado

No viniste a negar lo que sientes, viniste a abrazarlo.
La gratitud verdadera nace cuando dejas de luchar contra lo que vives y eliges mirar desde el amor.

«Un Curso de Milagros» enseña que no hay grados de dificultad en los milagros. A veces, el milagro más grande es aceptar el presente sin querer cambiarlo.

Una práctica que transformó mi vida:

Cada noche, antes de dormir, escribe 3 cosas por las que hoy agradeces.
No importa si fueron grandes o pequeñas.
Agradecer es volver a mirar con los ojos del alma.

4. El entorno no te condiciona, pero sí te refleja

No es casual si necesitas naturaleza, orden o silencio.
El entorno también habla. Y muchas veces, lo que ves fuera es el eco de lo que vibras dentro.

Revisa tu espacio:

  • ¿Te da calma o te genera ruido?
  • ¿Estás postergando esa limpieza que tanto necesitas afuera y dentro?

Un espacio ordenado no es solo estético. Es energético.
Y puede ser tu primer paso para que tu mente también se ordene.

5. Visualización: recordar lo que ya eres

Visualizar no es imaginar desde la carencia. Es recordar desde el alma.
¿Y si en lugar de desear algo que no tienes, visualizaras lo que ya eres y aún no estás habitando?

Cierra los ojos e imagina una escena donde te sientes en paz, amada, segura.
Obsérvala, siéntela, vive como si ya estuviera aquí. Porque en otro nivel, ya lo está.
Este es un principio de coherencia energética que une Hawkins con UCDM:

Lo que eres ya está disponible, solo tienes que elegirlo.

6. Cuerpo, alimento, relaciones y descanso: tus aliados

Cuando el cuerpo está inflamado, cansado o desconectado, la mente lo refleja.
Y viceversa.

  • Elige alimentos vivos, limpios y amorosos con tu digestión.
  • Rodéate de personas que eleven tu frecuencia, no que la drenen.
  • Camina, baila, ríe. No para rendir más, sino para sentirte viva.
  • Y duerme con la conciencia de que el descanso también es una forma de sanar.

7. Elegir el amor… una y otra vez

Al final del día, no se trata de eliminar pensamientos, sino de elegir desde dónde los miras.

El ego juzga, el alma comprende.
El ego exige, el alma permite.
El ego se agita, el alma confía.

Cada vez que eliges la presencia, eliges volver al amor.
Y cada vez que vuelves al amor, tu mente se calma.

Porque la calma no es ausencia de pensamientos.
Es la certeza de que no necesitas huir de ti misma.

Recuerda…

No viniste a ser perfecta. Viniste a ser tú.
Y tu verdad siempre será el lugar más seguro al que puedes volver.

Con amor incondicional,
Lidia Otero Ortiz
Método CDS · Conciencia · Verdad · Esencia

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